Entre lagos y cumbres, un cruce andino distinto

14/04/2017

Un trayecto que comienza en Bariloche y sigue en catamarán hacia Chile. Puerto Frías, la inmensidad de la Cordillera, el valle del río Peulla, Puerto Varas y Castro ofrecen belleza, historia y más.

Viajamos a Bariloche para visitar a mi cuñada patagónica que vive en la Península de San Pedro, uno de los lugares más lindos de la ciudad, donde se encuentra el Hotel Llao LLao con su espléndida cancha de golf, hasta la que solemos caminar para tomar un café en el bar del Hoyo 5; la antigua torre de Bustillo, una fortaleza con la mejor perspectiva del Nahuel Huapi, donde el recordado arquitecto diseñó sus emblemáticas obras; la casa de nuestro amigo Rafael, con su maravilloso jardín de rosas antiguas, y varios senderos serpenteantes con vista al lago, ideales para hacer largas caminatas entre matorrales de rosa mosqueta, cipreses gigantes y arrayanes jóvenes.

Nuestra anfitriona tenía programado un paseo para cada día, a los que partíamos con una bien provista canasta de pícnic. Recorrimos la bellísima ruta de los 7 lagos y nos detuvimos en varios puntos panorámicos para que dos de las viajeras, en su bautismo patagónico, pudieran inmortalizar los paisajes que llevarían de regreso a Italia.

Fue una jornada a pura belleza que culminó con un animado intercambio de opiniones sobre los sitios que más nos habían gustado y, entre coincidencias y discrepancias, logramos reconstruir la hoja de ruta de los lagos, y la visita a ciudades encantadoras como Villa la Angostura y San Martín de los Andes.

En todos nuestros programas de viaje un frugal pícnic a mediodía y una buena comida por la noche, son casi una tradición, y esta vez la cena fue en El Boliche Viejo, un nombre que encierra todo el encanto del lugar en que nos deleitamos con empanadas de carne, ojo de bife con papas fritas bien doradas, y flan; y nos divertimos con las graciosas declaraciones de los mozos cuando indagamos sobre Butch Cassidy, un mítico comensal.

Otro día hicimos trekking a lo largo del Río Manso y recuperamos fuerzas con un pícnic musicalizado por el sonido de la cascada Los Alerces.

Esa misma noche nos despedimos de Bariloche en la Parrilla de Alberto, con la mejor carne de la región.

Mas Info elpais.com.uy

 

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